martes, 27 de octubre de 2009

Mike Tyson en la actualidad


Hoy Mike Tyson es poco lo que conserva de aquella época de gloria y esplendor en el ambiente boxístico. Ya sin la obligación de mantenerse en estado físico, de levantarse temprano todos los días para entregarse de lleno al entrenamiento, el gimnasio y el ring no forman parte de su rutina.
Ahora son las rondas de amigos que lo acompañan en pubs de Nueva York y en otros lugares que fomenta como habitué con cigarrillos negros y cerveza en mano que forma parte de sus vicios de ex boxeador y se le ve acompañado de algunas menos famosas mujeres que rodean su companía. Su mansión de Illinois pasó al olvido de su mejor vida desde que se declaró en quiebra a pesar de venderla por nada menos que 17 millones de dolares, pero cierto es que su deuda alcanzaba los 37 millones y aún le quedaba mucho más por saldar. Por otra parte, su manager Don King le entabló juicio millonario para que Tyson aprendiera a morderse los labios con más fuerza que en el ring frente a su rival cuando descargaba un demoledor puñetazo, pero ahora con mayor amargura interna suya cada vez que se enteraba de alguna maniobra que hacía su ex promotor y además cuidarse que no levantara la mano para el conteo, se le electrizarán sus pelos de furia que no tenía, era hombre preso y es por ahí donde su pasado lo condena. De aquella mansión ostentosa en su recuerdo, Mike pasó a una cómoda casa de ocho habitaciones con dos baños y un gran jardín con pisina para su solaz le sirviera en refrescar su cabeza rala, poder vivir adecuadamente con su actual tercera mujer y tres de sus seis hijos. Las desprolijidades de su carrera a Tyson le impidió disfrutar del dia después que le dió el boxeo y por eso acepta resignadamente las entrevistas por cotizarlas mucho y no acepta hacerlas para la TV por menos de 60.000 dolares.

Su vida cotidiana es bastante opaca y rutinaria, se levanta al mediodia, come pescado y pastas italianas que son su preferencia de la cocina italiana sin importarle mucho si supera las 700 calorías que antes le preocupaba y no podía dejar de controlar. Elije uno de los tres automóviles que tiene,Pontiac 2002, Corvette 2000 y un Hummer y sale a buscar a sus amigos para dar una vuelta y recalar en algún pub de cerveza para tirar algunos dardos, y charla junto a algunas mujeres que le hacen companía . A las ocho de la noche retorna a su casa, cena con su mujer junto a sus hijos y a medianoche sale a romper la noche en busca de diversión como revancha a su etapa de pos boxeo. El vicio de fumar lo tiene atrapado pero también incorporó la importancia de fumar habanos que no quiere hacer público por ése antiguo precepto de deportista sano.
En deportes alternativos como el golf y natación que antes practicaba ya no piensa, cuando pasa por el gimnasio para visitar a algún amigo del pasado, encuentra a jóvenes principiantes y les enseña como deben pararse y tirar un "punch"y atajar un "job".
Pero cuando se quiere exigir un poco, sus 11 Kg menos de sus época de atleta no se lo permite por su abulia exagerada de su nueva vida. Su peso hoy es de 91 Kg y su abdómen ha aumentado hasta el punto de que el tatuaje del Che que lleva en su abdómen se ve deformado, pero vestido con ropa suelta nadie nota su diferencia de sus épocas de gladiador.
De esta manera,de los seis tigres que tenía en su anterior mansión los que utilizaba para mejorar sus reflejos, ahora solo recuerda los rugidos que dejaban en el barrio o en sus oídos. Tyson jugaba con ellos y afrontaba el peligro a pesar de que tuvieran las garras cortadas y estuvieran bien alimentados, no le suponán ningun peligro.

Pero una vez, por distraído se fué de viaje y sus empleados domésticos se fueron por falta de pago, a los tigres les crecieron las garras después de algunos meses y también el hambre y cuando regresó a las fieras las encontró hambrientas y al querer visitarlas con sus amigos tuvieron que acercarse con un par de escopetas para conseguir defenderse de los felinos y acabar con ellos. Hoy, como recuerdo nostálgico juega acariciando un gato. Tyson cambio sus tigres por cambió por inofensivas palomas, y con más de 200 en un cerrado palomar. Por ahora se conforma que un cuidador le cuente la cantidad de kilómetros que recorren los sábados cuando las suelta entre 4 a 5 horas.

Hoy a los 40 años opina que para ser feliz no es necesaria tener dinero, huye cuando quieren hablarle de boxeo y de sus épocas gloriosas de campeón, se intersa por la lectura de historia latinoamericana y adora al Che Guevara, Mao Tsé Tung y de vez en cuándo firma un contrato para divertirse por 2 millones de dolares para entretenerse grabando una película porno en Europa, pero mientras tanto sus deudas siguen creciendo y también la vida se le sigue escapando entre los dedos de su mano después de tener buenos puños de aquellos que no pudieron contener a sus rivales de otros tiempos.

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